TRIBUTO A LOS JUDÍOS DE LOS PAÍSES ÁRABES: 4º PARTE – IRAQ

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Como parte de la serie de una semana  que B’nai Brith Canadá dedica a conmemorar a los casi un millón de judíos que huyeron de sus hogares en los países árabes e Irán, hablamos  con Asad Muallim de Iraq.Parte 4, Iraq

Aunque Asad salió de Iraq ilegalmente a comienzos de los 60 del siglo XX, sus familiares que permanecieron pasaron innumerables penurias, incluyendo la detención y expropiación  de bienes a causa de su herencia judía. Muchos de ellos -nos dice Asad- fueron colgados y torturados por el gobierno

La historia de la comunidad judía en Iraq se remonta a la destrucción del primer templo cuando fueron conducidos hasta Babilonia (en la actual Iraq).

Cuando se estableció el Iraq moderno  en los años 20, los judíos destacaban en el comercio, la industria ferroviaria, la medicina y la literatura. En el periodo posterior a la fallida Guerra Anglo-Iraquí en 1941, sin embargo, soldados y civiles (iraquíes) llevaron a cabo “Farhud” (la palabra árabe para progromo) contra los judíos de Bagdad. Hogares y negocios judíos fueron saqueados  y unas 200 personas fueron asesinadas y otras 2.000 heridas,

Durante la década de los 40, se calcula que unos 16.000 judíos ( de una población de unos 135.000 que todavía vivían en Iraq) huyeron como resultado de la persecución religiosa. Tras la creación del estado de Israel en 1948, el gobierno iraquí aprobó leyes castigando la actividad sionista con la muerte por ejecución, prohibiendo a los judíos la actividad bancaria y despidiéndolos de los puestos públicos. Se revocó la ciudadanía judía, se confiscaron activos financieros por valor de 80 millones de dólares y se producían frecuentes  ahorcamientos y bombardeos de sinagogas.

En 1950, el gobierno iraquí aprobó una ley que daba un año a los judíos iraquíes para renunciar a su ciudadanía y el derecho a regresar si se registraban ante las autoridades y se  marchaban a Israel. Unas 110.000 personas se registraron pero cuando pasó el año, el gobierno congeló sus activistas financieros y muchos judíos acabaron en campos de refugiados en Israel.

En un periodo de tres años desde el año 1948, Israel absorbió 121.633 judíos de Iraq en la Operación Ezra y Nehemiah.

En 1968, cuando la comunidad judía en Iraq había menguado hasta los 10.000, la situación había empeorad notablemente. Varios judíos fueron acusados falsamente de “espiar a favor de Israel” y 14 personas ( nueve de ellos judíos) fueron ahorcados.