FAMOUS SEPHARDIM | SEFARADÍES FAMOSOS: DAVID RICARDO

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Sephardic Jews have lived in many countries and lands. They have always brought with them a zest for life and a beautiful culture that is reflected in their creative work. In this seccion, a few of the many famous Sephardic Jews who have positively contributed to the world we live in. From rabbis to doctors and actors to poets, these Sephardic Jews have changed the direction and intensity of both the Jewish and Western World.

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Los judíos sefardíes han vivido en muchos países y tierras. Siempre han traído consigo un gusto por la vida y una cultura hermosa que se refleja en su trabajo creativo. En esta sección, algunos de los famosos judíos sefardíes que han contribuido al mundo en que vivimos. Desde rabinos hasta médicos, desde actores hasta poetas, estos judíos sefaradíes han cambiado la dirección y la intensidad tanto del mundo judío como del mundo occidental.

David Ricardo, Father of Classical Economics (1772-1823). The brilliant British economist David Ricardo was one the most important figures in the development of economic theory. He articulated and rigorously formulated the “Classical” system of political economy. The legacy of Ricardo dominated economic thinking throughout the 19th Century. David Ricardo’s family was descended from Iberian Jews who had fled to Holland during a wave of persecutions in the early 18th Century. His father, a stockbroker, emigrated to England shortly before Ricardo’s birth in 1772. David Ricardo was his third son (out of seventeen!). At the age of fourteen, after a brief schooling in Holland, Ricardo’s father employed him full-time at the London Stock Exchange, where he quickly acquired a knack for the trade. At 21, Ricardo broke with his family and his orthodox Jewish faith when he decided to marry a Quaker. However, with the assistance of acquaintances and on the strength of his already considerable reputation in the City of London, Ricardo managed to set up his own business as a dealer in government securities. He became immensely rich in a very short while. In 1814, at the age of 41, finding himself “sufficiently rich to satisfy all my desires and the reasonable desires of all those about me” (Letter to Mill, 1815), Ricardo retired from city business, bought the estate of Gatcomb Park and set himself up as a country gentleman. Egged on by his good friend James Mill, Ricardo got himself elected into the British parliament in 1819 as an independent representing a borough in Ireland, which he served up to his death in 1823. In parliament, he was primarily interested in the currency and commercial questions of the day, such as the repayment of public debt, capital taxation and the repeal of the Corn Laws. (cf. Thomas Moore’s poems on Cash, Corn and Catholics) Ricardo’s interest in economics was sparked by a chance reading of Adam Smith’s Wealth of Nations (1776) when he was in his late twenties. Bright and talkative, Ricardo discussed his own economic ideas with his friends, notably James Mill. But it was only after the persistent urging of the eager Mill that Ricardo actually decided to write them down. He began in 1809, authoring newspaper articles on currency questions which drew him into the great Bullionist Controversy that was raging at the time In that affair, he was a partisan of the Bullionist position, which argued for the resumption of the convertibility of paper money into gold. He wrote a pair of tracts (1810, 1811) articulating their arguments and outlining what has since become known as the “classical approach” to the theory of money.

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David Ricardo, Padre de la Economía Clásica (1772-1823). El brillante economista británico David Ricardo fue una de las figuras más importantes en el desarrollo de la teoría económica. Él articuló y formuló rigurosamente el sistema “clásico” de la economía política. El legado de Ricardo dominó el pensamiento económico a lo largo del siglo XIX. La familia de David Ricardo era descendiente de judíos ibéricos que habían huido a Holanda durante una ola de persecuciones a principios del siglo XVIII. Su padre, corredor de bolsa, emigró a Inglaterra poco antes del nacimiento de Ricardo en 1772. David Ricardo era su tercer hijo (de diecisiete!). A la edad de catorce años, después de una breve educación en Holanda, el padre de Ricardo lo contrató a tiempo completo en la Bolsa de Londres, donde rápidamente adquirió un don para el oficio. A los 21 años, Ricardo rompió con su familia y su fe judía ortodoxa cuando decidió casarse con una cuáquera. Sin embargo, con la ayuda de conocidos y por la fortaleza de su ya considerable reputación en la ciudad de Londres, Ricardo logró establecer su propio negocio como distribuidor de títulos públicos. Se hizo inmensamente rico en muy poco tiempo. En 1814, a la edad de 41 años, encontrándose “suficientemente rico para satisfacer todos mis deseos y los deseos razonables de todos los que me rodean” (Carta a Mill, 1815), Ricardo se retiró del negocio, compró la finca de Gatcomb Park y se estableció como un caballero del campo. Encabezado por su buen amigo James Mill, Ricardo consiguió ser elegido en el parlamento británico en 1819 como independiente que representa un borough en Irlanda, que sirvió hasta su muerte en 1823. En el parlamento, él estaba interesado sobre todo en la moneda y el comercio, cuestiones como el reembolso de la deuda pública, la imposición del capital y la derogación de las Leyes del Maíz. El interés de Ricardo en la economía fue provocado por una lectura fortuita de la riqueza de las naciones de Adán Smith (1776) cuando él estaba al final de sus veinte años. (Véase los poemas de Thomas Moore sobre el efectivo, el maíz y los católicos). Brillante y hablador, Ricardo discutió sus propias ideas económicas con sus amigos, el notable James Mill. Pero fue sólo después de la persistente urgencia del ansioso Mill que Ricardo realmente decidió anotarlas. Comenzó en 1809, autor de artículos periodísticos sobre cuestiones monetarias que lo llevaron a la gran controversia bullionista que era furor en ese momento. En ese asunto, era un partidario de la posición bullionista, que abogaba por la reanudación de la convertibilidad del papel moneda en oro. Escribió un par de tratados (1810, 1811) articulando sus argumentos y esbozando lo que desde entonces se ha conocido como el “enfoque clásico” de la teoría del dinero.

Fuente: lastar.org