Una guía para los Bnei Anusim

Por Rabino Nissan Ben Avraham
In: http://casa-anusim.org/2015/11/04/una-guia-para-los-bne-anusim/
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Rabi Nissan bem Avraham

El libro de Najmánides que deberían conocer todos los judíos y especialmente quienes regresan al judaísmo.

Rabi Miosés ben Nachman (Nachmanides)

Hace unos 750 años, la situación de los judíos en los reinos de la península ibérica era precaria, como en muchas épocas de nuestra historia.

Los cristianos llevaban ya más de mil años intentando que los judíos aceptaran el cristianismo, y para ello probaban todos los medios que estaban a su alcance. En la época visigoda, y como consecuencia de los concilios de Toledo, dieciocho en total en un período de unos trescientos años, hubo un serio intento de convertir a todos los judíos al cristianismo, imponiéndoles múltiples y cuantiosas multas intentando convertirlos en esclavos de los cristianos y haciéndoles firmar acuerdos por los que se convertían al cristianismo. En gran parte de los casos, para su gran frustración, como en los mismos concilios se hace notar, estas restricciones no sirvieron para hacerles abandonar la fe ancestral judaica.

La invasión musulmana, 16 años después del concilio más antijudío de toda la lista, puso final a las persecuciones visigodas, al igual que al mismo reino católico. No es de extrañar que los judíos participaran muy activamente para facilitar la invasión musulmana, vista la larga y dura lista de persecuciones que habían sufrido a manos de los católicos.

Diálogos contra judíos

Con el comienzo de la Reconquista, los judíos sufrieron de nuevo las persecuciones cristianas. En el año 1106 se convierte al cristianismo un judío llamado Moshé Sefardí, quien tomó el nombre de Pedro Alfonso, quien estaba muy versado en la literatura rabínica, y escribió un libro llamado ‘Dialogus contra iudaeos’, conocido también como “Diálogos en los cuales se refutan las opiniones impías de los judíos con evidentísimos argumentos de filosofía, tanto natural como divina, y se explican los más difíciles textos de los Profetas”. En este libro, el renegado citaba unos textos talmúdicos que él creía que desacreditaban la buena fe de los judíos hacia Jesús y hacia el cristianismo, en la que se había basado la “Tolerancia” cristiana de ‘san’ Agustín de Hipona, quien opinaba que los judíos de Jerusalén que condenaron a Jesús desconocían su condición ‘divina’.

Este libro desencadenó una nueva etapa de persecuciones antijudías, y cien años más tarde, en 1215, se celebraba en Roma el IV Concilio de Letrán en que se renovaban las medidas antijudías, reduciéndolos a un barrio cerrado y obligados a llevar un distintivo que los identificara inmediatamente, y otras discriminaciones. La repercusión de estas medidas fue la expulsión de los judíos de Inglaterra y luego de Francia, después de ver sus Talmudes quemados en París.

Las Disputas

En París había tenido lugar una ‘Disputa’ entre cuatro prelados católicos y cuatro rabinos, en la que el rey ‘san’ Luís declaró la victoria de los católicos, y fue cuando hizo quemar miles de tratados talmúdicos. Las resoluciones del Concilio de Letrán fueron recogidas en las famosas ‘Partidas’ del rey Alfonso X el Sabio, pero no siempre fueron aplicadas, ya que se necesitaba a los judíos para la repoblación de las tierras reconquistadas a los musulmanes.

En este clímax tuvo lugar, en 1263, la famosa disputa de Barcelona entre el anciano gran rabino Moshé ben Najmán, también conocido como Najmánides, o por su nombre entre los cristianos ‘Bonastruc ça Porta’, y el renegado judío Pablo Cristiani. Éste seguía las instrucciones legadas por Nicolás Donin, que promovió la disputa de París, alegando los textos ‘irracionales’ del Talmud. El mismo Najmánides puso por escrito la disputa, siendo que los cristianos difundían falsas versiones.

Najmánides se dio cuenta que las razones que había usado para defender las verdades del judaísmo eran prácticamente desconocidas por la mayor parte de sus correligionarios. Los judíos en su totalidad conocían perfectamente los cinco libros de la Torá, pero no siempre dominaban el resto de los libros proféticos que forman el Tanaj. La mayoría de los judíos conocía también la Torá Oral, pero los conocimientos se limitaban a los temas halájicos, e incluso en ellos había mucho desorden ya que a las ordenanzas del Talmud se habían añadido ya múltiples enseñanzas rabínicas que estaban desperdigadas sin que nadie pusiera orden en ellas. Pero muchísimo más urgente en aquellos tiempos era precisamente el tema que podríamos llamar ‘teológico’, y más especialmente el que se refería a los temas en los que difiere el cristianismo del judaísmo.

Los cristianos no desperdiciaban ninguna ocasión de disputar con los judíos sobre los temas que trataban de la supuesta divinidad de Jesús, de la Trinidad, de la virginidad de la madre de Jesús, de su condición de ‘mesías’ y ‘salvador’. Y Najmánides comprendía que la mayoría de los judíos no sabía responder adecuadamente a las preguntas, no ya frente a los cristianos que les acosaban, sino incluso para sí mismos. Las dudas podían roer sus corazones y, acompañadas por el continuo acoso de que eran víctimas, llevarles a renunciar a su fe ancestral.

El libro de la Salvación

Por esto escribió un corto libro, que denominó ‘Libro de la Salvación’, en el que explicaba en pocas y claras palabras los principios del judaísmo en estos temas. El libro está dividido en cuatro ‘puertas’.

En la primera ‘puerta’ explica en qué lugares de la Torá y de los Profetas se menciona la Salvación. A pesar que la Torá no tiene por meta predecir el futuro, hay varios versículos e incluso párrafos que hablan de la futura Salvación. Menciona la técnica de la ‘guematría’, transmitida de maestros a alumnos a lo largo de los siglos, por la cual podemos sacar conclusiones sobre la Salvación. Menciona las profecías de Yesha’yá, Yirmyá y Yejezquel (Isaías, Jeremías y Ezequiel) como portadoras de mensajes sobre el futuro que nos espera. Igualmente, las profecías de Ovadyá y Zjaryá (Abdías y Zacarías) hablan de la futura Salvación.

En la segunda ‘puerta’ se dedica a explicar las profecías de Yesha’yá, sobre todo aquellas que eran usadas por los cristianos para ‘probar’ sus puntos de vista, sacándolos de su verdadero sentido. Principalmente el tema de la condena de Israel por su mal comportamiento, que los cristianos aprovechan para determinar que los judíos habían sido destituidos de sus honores y reemplazados por los cristianos, mientras que, en realidad, los versículos demuestran que Israel conseguirá reparar sus errores y será salvado.

La tercera ‘puerta’ está dedicada a las profecías que aparecen en el libro de Daniel sobre la época del Segundo Templo, centrándose en los cómputos que en él aparecen, explicando las controversias que hay sobre las fechas citadas.

En la última ‘puerta’ se centra en intentar descifrar el verdadero significado del Fin de los Días, insinuado en cinco lugares del libro de Daniel (7:25; 12:7; 8:14; 12:11 y 12:12). El Creador ocultó el verdadero significado incluso a los más grandes Sabios, que se equivocaron al intentar descifrarlo, ya que el Exilio es muy largo y la gente podría desesperarse. Pero el mismo Najmánides opina que, siendo que ya ha transcurrido suficiente tiempo, ha llegado ya el momento en que se puede descubrir el secreto, y por ello ofrece su versión del cómputo, que coloca en el año 5163 de la Creación (1403 del calendario cristiano).

A pesar de que su cómputo resultó, también él, inexacto, nos permite entender que hay muchas posibilidades de interpretación de los números y que seguramente no sabremos de antemano su verdadero significado hasta que se cumplan las profecías.

Cumplimiento de las Profecías

El estudio del libro sigue siendo muy importante para aquellos que quieren entender unos capítulos y unos versículos que han sido muy usados en el cristianismo como ‘prueba’ de sus afirmaciones.

En las últimas décadas, y ya cerca de un siglo, podemos decir que las profecías se cumplen al pie de la letra, sin necesidad de interpretaciones que las saquen de su sentido más sencillo. Cierto que quedan algunas que aún no se han cumplido y cuyo verdadero significado desconocemos, pero ya está claro en todas ellas que no es como lo habían interpretado los cristianos.

El Libro de la Salvación de Rabí Moshé ben Najmán nos abre las puertas para la lectura correcta de los Libros Sagrados, y sigue siendo muy recomendado en especial para los descendientes de los Anusim que, en la escuela o en la calle, han oído las doctrinas cristianas y necesitan un texto que explique los puntos que pueden parecer oscuros o confusos.