Curso Rápido de História Judia: Las Diez Plagas

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crhjparte10_230x150-spCon las diez plagas, las leyes de la naturaleza fueron desafiadas para liberar a los judíos.

Luego de que las plagas golpearon a Egipto – sangre, piojos, ranas, etc. – la devastación se extendió por un año más (Talmud, Eduiot 2:10). Cada plaga fue un milagro revelado, ya que cada una representaba una fantástica manipulación de la naturaleza. Las leyes de la naturaleza fueron desafiadas para ayudar a los judíos.

Los milagros revelados fueron una parte importante de los comienzos de la historia judía. Después de la destrucción del Primer Templo cesaron; sin embargo, los judíos seguramente no hubiesen podido sobrevivir tanto tiempo sin continuos milagros ocultos.

Cuando examinamos las plagas, la pregunta obvia que debemos hacer es: ¿Por qué? ¿Por qué Dios eligió liberar al pueblo judío por medio de este tan largo y elaborado proceso de un año? Si Dios, que es todopoderoso, hubiera querido, hubiese hecho que todos los egipcios muriesen en el primer encuentro con Moshé, o los podría haber congelado en el lugar, y los judíos hubieran empacado y escapado en cinco minutos.Para explicar por qué tuvieron que ocurrir las diez plagas, primero necesitamos explicar la visión judía de los milagros en general.

El primer punto en el que debemos enfocarnos es que toda la existencia, todos los procesos del universo físico, son un milagro. Nos hemos acostumbrado tanto a esto en nuestras vidas cotidianas que simplemente no nos damos cuenta.

El judaísmo sostiene que la naturaleza no actúa independientemente de Dios; sin embargo, Dios sí creó leyes en la naturaleza y no le gusta interferir en ellas. Ciertamente Dios es capaz de hacer lo que quiera, pero él no anda jugando con el mundo físico y su funcionamiento. Por esto, la mayoría de los milagros son fenómenos naturales impresionantemente cronometrados.

Pero las diez plagas son una excepción notable a esta regla.

Las diez plagas son un claro ejemplo de Dios rompiendo las leyes de la naturaleza.

Por ejemplo, cayó granizo – que debería haber estado congelado – en llamas; hubo una oscuridad tan intensa que nadie podía ver ni moverse; las cosas que les ocurrían a los egipcios no les ocurrían a los judíos. ¿Por qué? Aquí está la razón:

La esencia de la idolatría es la creencia en que cada fuerza tiene un dios que la controla.

La esencia de la idolatría es la creencia en que cada fuerza de la naturaleza tiene un dios que la controla. En Egipto, idolatraban al río Nilo, al dios sol, al dios gato, al dios oveja, etc. Las diez plagas fueron ideadas por Dios para romper las leyes de la naturaleza por completo y así demostrar – no sólo al pueblo judío, sino también a toda la humanidad, en todas las generaciones – que es sólo Él quien controla toda la naturaleza y todo el mundo físico, y que no hay nada fuera de Su control.

Si examinamos cuidadosamente las diez plagas podremos ver con facilidad que cada una fue planeada para mostrar el control de Dios sobre todas las fuerzas de la naturaleza: el agua y la tierra; el fuego y el hielo; los insectos, los reptiles y los mamíferos; la luz y la oscuridad; y finalmente, la vida y la muerte.

Evidencia Arqueológica

¿Tenemos evidencia de las diez plagas en los registros arqueológicos?

¡Los egipcios seguramente hubieran registrado eventos tan asombrosos! Sin embargo, primero debemos entender que los eventos del Éxodo ocurrieron durante el período previo a los historiadores, periódicos o cualquier otro medio de comunicación masivo. Y como mencionamos antes, los eventos que fueron registrados por el antiguo Egipto (o por cualquier otra civilización antigua) tenían el único propósito de hacer que los egipcios se viesen bien. Combina esta idea con el conocimiento de que hace miles de años se impresionaban mucho menos con los acontecimientos sobrenaturales en comparación a hoy en día, y encontrarás nuestra respuesta. Lo último que un sacerdote egipcio escribiría en el muro de uno de sus templos hace 3.300 años hubiera sido la historia del Éxodo, más allá de lo asombroso que nos parezca hoy.

Sin embargo, hay algo de evidencia circunstancial que debe ser mencionada. Como indicamos en la entrega anterior de esta serie, está registrado en la historia egipcia (alrededor de la fecha de este acontecimiento) un período de diez años en el que reinó el caos. Hay otras referencias indirectas, la más famosa de ellas es el Papiro de Ipuur. Éste está compuesto por una serie de papiros que describen varios eventos catastróficos en Egipto – sangre por todos lados, gente muriendo, etc.

Immanuel Velikovsky utiliza el Papiro de Ipuur como base para sus libros, “Ages in Chaos” y “Worlds in Collision”, en donde afirma que la historia completa del Éxodo es verdadera, pero que las plagas ocurrieron porque un cometa pasó cerca de la tierra. Dice que el polvo del cometa hizo que el agua se tornase roja, que su fuerza gravitacional dividió al mar en dos, etc.

Sin embargo, si lees la Torá, verás que la plaga de sangre no sólo es agua volviéndose “polvorientamente roja”. El Midrash también nos dice que los egipcios morían por estas aguas sanguinolentas y los judíos no.

A pesar de esto, hay una asombrosa resistencia por parte de los egipcios – no solamente del faraón, sino de todo Egipto – a dejar salir a los judíos. Es antisemitismo clásico: “No me importa si se desploma mi país, siempre y cuando pueda arrastrar a los judíos conmigo”.

Éste es, en realidad, un patrón histórico muy común. Ciertamente lo verás cuando lleguemos a Hitler – en 1944 necesitaban los trenes para enviar refuerzos al Frente Oriental, pero los desviaron para enviar a los judíos húngaros a Auschwitz. Estaban perdiendo la guerra, y pese a eso no ponían su principal energía en ganar, ni siquiera en salvarse a sí mismos, sino en matar a los judíos.

Finalmente, después de la muerte de los primogénitos, el faraón dijo: “¡Váyanse!”.

Los judíos se marcharon, el mar se abrió, los egipcios los siguieron y se ahogaron. Ese es el gran evento hasta… el Monte Sinai.